Por la Dra. Sara Bistre Cohen. Medicina del Dolor y Antienvejecimiento

Estimado(a) Doctor(a):

Les compartimos la siguiente nota: ¿Existe mayor riesgo de dolor ocupacional al trabajar desde casa?

 

En respuesta a la pandemia de COVID-19, muchos países han adoptado un amplio espectro de medidas de contención, tanto las empresas como los gobiernos han alentado encarecidamente a los trabajadores a que trabajen a distancia siempre que sea posible. 1

Más de 3.400 millones de personas en 84 países han sido confinadas en sus hogares, según se estimó a fines de marzo de 2020, lo que potencialmente se traduce en muchos millones de trabajadores expuestos temporalmente al teletrabajo. 1

Desde 2000, la aparición de Internet digital y de banda ancha ha facilitado el desarrollo del teletrabajo a domicilio. A pesar del escaso interés de la investigación sobre su impacto en la salud ocupacional, se han identificado varios beneficios y riesgos para la salud del teletrabajo en la literatura académica.1

Uno de los principales riesgos es la aparición de dolor musculoesquelético asociado con la estación de trabajo, este riesgo está potencialmente amplificado debido a la falta de anticipación, entorno de trabajo en el hogar poco adecuado y actividad física reducida. 1

Los trastornos musculoesqueléticos relacionados con el trabajo son lesiones en el sistema musculoesquelético que ocurren en el lugar de trabajo, debido al medio ambiente, causadas por movimientos repetitivos como doblarse, gatear, girar, levantar, empujar y tirar. 2

Trabajar muchas horas con una computadora, generalmente en casa, se asocia no solo con una postura estática y constreñida, movimientos repetitivos, posiciones extremas del antebrazo y la muñeca, sino también con largos períodos de trabajo continuo. Estos son comportamientos de riesgo que contribuyen al desarrollo de problemas musculoesqueléticos en:

  • Cuello
  • Hombros
  • Muñecas.
  • Manos
  • Regiones lumbares.

Además, los teletrabajadores no socializan con sus colegas, por lo que pasan por alto los descansos de salud importantes para la relajación musculoesquelética y se sientan durante largas horas sin los descansos adecuados. 3

En un metaanálisis de 12 estudios (con 18 538 participantes)  se documentó un aumento del 11% en la aparición de síntomas musculoesqueléticos con una mayor exposición al trabajo con pantallas, que es la principal forma de trabajo en casa.4

La lumbalgia (dolor lumbar) es un problema de salud importante en los trabajadores de oficina con una tasa de prevalencia a 1 año de entre 34% y 51%  y una tasa de incidencia a 1 año del 23%. Una porción significativa de pacientes con lumbalgia ha desarrollado cronicidad. Como resultado, el dolor lumbar causa un sufrimiento personal considerable debido al dolor, la discapacidad y el deterioro de la calidad del trabajo y la vida en general, lo que puede resultar en una carga socioeconómica significativa tanto para los pacientes como para la sociedad. 5

Un estudio de seguimiento de 1 año y mostró que el riesgo de síndrome del túnel carpiano aumentaba con el uso del mouse de más de 20 horas por semana, aunque los resultados en estudios posteriores son contradictorios.6

En un estudio de casos y controles se realizó en España en 2006 e incluyó 250 casos operados de dedo en gatillo. Los resultados mostraron que la enfermedad puede ser más frecuente entre las secretarias que probablemente usan una computadora en el trabajo, pero también entre las amas de casa y las costureras. 6

Un estudio de cohorte que evaluó síntomas del cuello y los hombros y el uso de la computadora. Se informó un riesgo levemente mayor para la duración del uso del mouse > 4 horas/día, para sostener los brazos durante el uso del teclado (la mayoría de las veces, ya sea en el escritorio o en los apoyabrazos de una silla) y para una baja variación de tareas. Además, los trabajadores que habían sufrido síntomas discapacitantes en el cuello y los hombros un año antes mostraron un riesgo cinco veces mayor de nuevos episodios de estas quejas. 6

En una cohorte en el que examinaron la asociación entre los datos de actividad laboral en computadora registrados objetivamente y el desarrollo de dolor agudo, prolongado y crónico en el codo, antebrazo y muñeca/mano, en un período de seguimiento de 1 año, los resultados de este estudio mostraron que el dolor agudo tuvo un aumento débil, aunque significativo, en las tres regiones con el aumento del tiempo de uso del mouse en la semana anterior. 6

Conclusiones:

Actualmente el trabajo en casa se ha convertido en una forma de trabajo común por la pandemia de COVID-19, existe evidencia de dolor relacionado a problemas musculoesqueléticos relacionado con el trabajo en oficina, particularmente del trabajo en computadora y uso del mouse, que es el que se realiza principalmente en el trabajo en casa por lo que se deben tomar medidas para evitar estos trastornos y así evitar el dolor.

Referencias:

  1. Bouziri H, Smith DRM, Smith DRM, Descatha A, Dab W, Jean K. Working from home in the time of COVID-19: How to best preserve occupational health? Occup Environ Med. 2020;77(7):509–10.
  2. Prall J, Ross M. The management of work-related musculoskeletal injuries in an occupational health setting: The role of the physical therapist. J Exerc Rehabil. 2019;15(2):193–9.
  3. Isabel A, Tavares AI. Munich Personal RePEc Archive Telework and health effects review, and a research framework proposal. 2016;(71648).
  4. Coenen P, Van Der Molen HF, Burdorf A, Huysmans MA, Straker L, Frings-Dresen MHW, et al. Associations of screen work with neck and upper extremity symptoms: A systematic review with meta-analysis. Occup Environ Med. 2019;76(7):502–9.
  5. Janwantanakul P, Sitthipornvorakul E, Paksaichol A. Risk factors for the onset of nonspecific low back pain in office workers: A systematic review of prospective cohort studies. J Manipulative Physiol Ther. 2012;35(7):568–77.
  6. Mattioli S, Violante FS, Bonfiglioli R. Upper-extremity and neck disorders associated with keyboard and mouse use. 1st ed. Vol. 131, Handbook of Clinical Neurology. Elsevier B.V.; 2015. 427–433 p.